Las empresas dedicadas al desarrollo de modelos de inteligencia artificial están cada vez más interesadas en la creación de sus propios chips para el entrenamiento y la inferencia de sus sistemas. Gigantes como Google, con sus unidades de procesamiento tensorial TPU 8t y 8i, y Meta, que ha presentado su familia de aceleradores MTIA, lideran este camino. OpenAI también se ha sumado a la tendencia con su chip Jalapeño, optimizado para tareas de inferencia. En este contexto, Anthropic, la empresa dirigida por Dario Amodei, ha decidido seguir este rumbo para reducir su dependencia de las costosas GPU de Nvidia, cuya disponibilidad es incierta debido a los problemas de producción que enfrenta TSMC, el fabricante clave de estos componentes.
El interés de Anthropic por desarrollar sus propios chips se basa en dos razones principales. En primer lugar, busca disminuir su dependencia de Nvidia, cuyas GPUs son necesarias pero costosas. En segundo lugar, tener control sobre el diseño de la lógica de estos chips permitiría a la compañía optimizarlos para el entrenamiento de sus modelos de la serie Claude y satisfacer así sus crecientes necesidades de inferencia. Sin embargo, la creación de circuitos integrados es un proceso complejo y costoso, especialmente cuando se parte de cero, con costes que pueden alcanzar varios cientos de millones de dólares por cada generación de aceleradores de IA.
Para evitar comenzar desde la base, Anthropic contempla asociarse o adquirir una empresa especializada en el diseño de chips. En este sentido, ha mostrado interés en MatX, una startup estadounidense de diseño de chips fundada en 2022 por Reiner Pope y Mike Gunter, exingenieros de Google que participaron en el desarrollo de las TPU. Pope aporta su experiencia en software e infraestructura para modelos de lenguaje, mientras que Gunter es un experto en el diseño de lógica para aceleradores de IA, lo que crea una sinergia ideal para Anthropic.
Inicialmente, la intención de Anthropic era adquirir MatX por unos 7.000 millones de dólares. Sin embargo, las negociaciones han evolucionado hacia un posible acuerdo de colaboración que aún no se ha concretado. Actualmente, los ingenieros de MatX trabajan en un acelerador optimizado específicamente para el entrenamiento de modelos de IA, un enfoque que se diferencia del de muchos competidores que se centran en la inferencia. Esta estrategia podría haber atraído la atención de Anthropic, que, a pesar de la necesidad de chips para ambas funciones, muestra un interés particular en la innovación que aporta MatX.
Independientemente de la resolución de su posible acuerdo con MatX, es evidente que Dario Amodei y su equipo están comprometidos en el desarrollo de sus propios chips. Esta determinación se refleja en la reciente contratación de Amir Salek, un veterano del diseño de chips que dejó Google en 2022 y que ha trabajado para Cerberus Capital Management desde entonces. Este movimiento subraya la intención de Anthropic de avanzar hacia la autosuficiencia en la producción de sus propios chips para inteligencia artificial.
Etiquetas: Inteligencia Artificial, IA, Anthropic, Nvidia
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