El pasado 21 de septiembre, el escritor Thélyson Orélien recibió el Premio Fnac de novela por su obra ‘C’était ça ou mourir’ (‘Era eso o morir’). No obstante, ese mismo día una cuenta anónima en la red social X, que contaba con apenas 92 seguidores y que ahora ha alcanzado cerca de 9.000, lo acusó de haber creado su primera novela utilizando inteligencia artificial. Este tuit ha generado un gran revuelo, superando los tres millones de visualizaciones.
La novela ha sido aclamada como una de las más destacadas del año, obteniendo varios premios, figurando en listas de honor y recibiendo elogios de la crítica, además de contar con ofertas de traducción en aproximadamente veinte idiomas. Orélien, un exiliado haitiano que narra su experiencia migratoria y critica las políticas de Trump, ha vendido alrededor de 35.000 copias y su obra compite por varios premios literarios, como el Goncourt, el Médicis, el Femina y el Renaudot.
En ‘C’était ça ou mourir’, la historia se centra en Jonas Dorléon, un profesor de historia en Puerto Príncipe que escapa de grupos armados y atraviesa un complicado viaje a través de doce países, incluido el Darién, antes de llegar a Canadá. La narrativa está repleta de metáforas evocadoras, aunque los críticos han señalado que ciertas expresiones y estructuras estilísticas parecen inquietantes. Algunas reseñas apuntan a que el libro se siente «vacío» y contiene «tics estilísticos» que podrían desacreditarlo.
Voces autorizadas en el ámbito literario han surgido con críticas. El escritor Fabrice Colin ha comentado sobre ciertos «tics estilísticos» en el texto que podrían considerarse descalificadores. Frases creativas, como «La libertad no tiene frontera, sino cadencia» y «La lluvia golpeaba la lona como un ejército de mosquitos con esteroides», han sido objeto de análisis riguroso.
Asimismo, la cuenta que ha hecho las acusaciones, conocida como Balance ton Claude, ha utilizado herramientas modernas para investigar el texto de la novela, publicando que el 100 % de los pasajes analizados son generados por IA, lo que a su vez ha llevado a la aparición de diversos informes discrepantes sobre la autenticidad de la obra. Uno de los hallazgos más impactantes revela que, con un análisis exhaustivo de 64.103 palabras, un 94% del texto fue calificado como producido por IA.
Otros sistemas de detección de IA han evaluado también el mismo contenido y han ofrecido resultados variables, mientras que algunos estudios independientes han sido más favorables hacia el autor. Entre ellos, se encuentran herramientas que indican que ciertos segmentos del texto son «muy probablemente humanos». Este panorama ha llevado a un debate profundo sobre la eficacia de las herramientas de detección actuales y su capacidad para discernir entre textos humanos e IA.
En medio de este controversia, algunos críticos sugieren que los métodos de detección pueden no ser lo suficientemente precisos y podrían estar enfocados en un sesgo de selección que refuerza su propio criterio. A medida que la tecnología avanza, la discusión sobre el uso de IA en la creación literaria se vuelve más pertinente, resaltando la necesidad de validar los métodos de análisis y la autenticidad de obras contemporáneas.
A medida que se publican más análisis y se realizan pruebas, el caso de Orélien se ha convertido en un punto de referencia y debate tanto en el ámbito literario como tecnológico, subrayando la relevancia de diferenciar entre lo humano y lo artificial en la literatura actual.
Etiquetas: Inteligencia Artificial, IA, Thélyson Orélien, Premio Fnac

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