OpenAI ha presentado Dots, una nueva plataforma de agentes virtuales orientada a entornos laborales, que se caracteriza por sus simpáticos avatares y la posibilidad de personalizar sus nombres. Aunque comparte similitudes con Meta Muse, Dots se enfoca más en las tareas relacionadas con el trabajo, actuando como un software empresarial que puede interactuar con otras aplicaciones. Actualmente, los usuarios solo pueden acceder a un agente, aunque en el futuro OpenAI prevé permitir la utilización de varios Dots. En una prueba personal, el agente fue denominado Dotty McDotface.
La interfaz de Dots es similar a la de Muse, permitiendo a los usuarios comunicarse con el agente en una ventana y observar sus acciones en otra ventana que simula un entorno de trabajo virtual. A diferencia de un asistente de compras personal, Dots se asemeja más a un compañero de trabajo, capaz de utilizar programas como Blender y GIMP desde el principio. Además, los usuarios pueden otorgar acceso a su ordenador a través de la aplicación de escritorio de ChatGPT, facilitando tareas que requieren discusión verbal.
OpenAI ha decidido ofrecer Dots inicialmente a sus suscriptores de cuentas premium, como la cuenta Pro de 100 dólares al mes. Esta estrategia de lanzamiento restringido sugiere que el producto está dirigido a un público específico, a pesar de la apariencia amigable de sus avatares. Durante las pruebas de Dots para tareas cotidianas, los resultados fueron variados. Por ejemplo, el agente intentó programar una cita para la instalación de un nuevo proveedor de internet, logrando encontrar un descuento promocional, pero se quedó atascado en un «revisión humano».
El agente indicó que necesitaba una acción manual para continuar, lo que resultó en un proceso que hizo recordar a situaciones menos cómodas. Al facilitarle la interacción, Dot logró llegar a la pantalla de pago, pero no contaba con una integración sencilla para procesar el pago, lo que obligó al usuario a completar la transacción manualmente. Esta experiencia inicial no fue del todo positiva y generó dudas sobre su eficacia.
En otras tareas, Dots mostró limitaciones, como no encontrar una opción gratuita para una visita a un espacio de coworking, mientras que otro agente, Instinct, pudo encontrarla rápidamente. Al preguntarle a Dot por este error, el agente admitió haber tomado una conclusión incorrecta. Adicionalmente, Dots tuvo dificultades para acceder a la cuenta de Ikea del usuario, quedándose atrapado en un bucle de verificación de seguridad.
La plataforma parece enfrentar más obstáculos en los controles de seguridad en comparación con sus competidores, lo que generó una mayor necesidad de intervención manual. Sin embargo, Dots demostró su potencial al recibir acceso a un sitio web personal, donde el usuario solicitó un rediseño. Tras una conversación de diez minutos, el agente elaboró una nueva versión del sitio, lo que resultó en una experiencia más fluida y efectiva.
Al continuar la interacción, Dot mostró un mejor desempeño al recibir acceso completo a la ordenador del usuario, logrando fusionar varios archivos de video en un clip adecuado para redes sociales y aplicando los cambios al sitio web personal. A pesar de requerir una cantidad significativa de permisos, Dots cumplió con las tareas asignadas, actualizando al usuario sobre el progreso a través de la aplicación móvil de ChatGPT.
Etiquetas: OpenAI, Dots

Sin comentarios
Para comentar debes tener una cuenta. ¡Es gratis!
Regístrate gratis Iniciar sesión