El equipo de Google Threat Intelligence Group (GTIG) ha publicado la actualización de su informe AI Threat Tracker Q3 2026, un documento que analiza la integración de la inteligencia artificial por parte de los ciberdelincuentes en las distintas fases del ciclo de vida de las intrusiones. El estudio destaca que el uso de agentes avanzados ya no es una novedad tecnológica, sino que se aplica de forma activa en múltiples etapas operativas que van más allá de la mera identificación de vulnerabilidades en los sistemas.
Dentro del análisis, se identifica específicamente al grupo de ciberespionaje BASIN CASTLE, vinculado a China, el cual emplea modelos de lenguaje (LLM) para facilitar diversas tareas críticas, desde la investigación previa de los objetivos hasta la resolución de problemas técnicos durante el desarrollo de un ataque. Asimismo, otro grupo con vínculos en China intentó utilizar Gemini para la creación de un marco de pruebas de penetración automatizado, diseñado para ejecutar de manera autónoma las fases iniciales de sus intrusiones.
Por su parte, la firma de ciberseguridad Mandiant ha detectado una campaña orientada al robo de credenciales que utilizó una arquitectura multiagente en una infraestructura robada. Esta técnica permitió comprometer miles de credenciales de forma autónoma en un periodo de apenas seis horas. Estos hechos subrayan cómo tanto los usuarios como los sistemas de inteligencia artificial se han consolidado como objetivos directos para los actores malintencionados.
Los atacantes están dirigiendo sus esfuerzos hacia la cadena de suministro emergente y sustrayendo propiedad intelectual relacionada con la inteligencia artificial. En este contexto, el grupo TeamPCP ha implementado un malware diseñado específicamente para explotar sistemas de inteligencia artificial, infectando las herramientas que utilizan los asistentes de código. Además, han procedido a envenenar los metadatos de paquetes de código abierto, provocando que estos asistentes sugieran dependencias maliciosas a los desarrolladores.
Las operaciones mencionadas emplean malware que incluye prompts maliciosos, los cuales se ejecutan de manera sigilosa para la emisión de comandos. En paralelo, Mandiant ha investigado incidentes que apuntan directamente contra modelos y datos propietarios de inteligencia artificial en sectores estratégicos como el tecnológico, el sanitario, el de medios de comunicación y el de entretenimiento, afectando a organizaciones en América del Norte y Europa. En ciertos casos, se han registrado amenazas de filtración pública a cambio de pagos de rescate.
Para potenciar sus capacidades en el ámbito de la inteligencia artificial, los cibercriminales están recurriendo al robo de credenciales y a la compra de acceso a través de la darknet. Además, despliegan modelos locales en servidores que ya han sido comprometidos, una táctica que les permite eludir la monitorización propia de los sistemas comerciales.
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