Fiverr se estableció en 2010 con un concepto simple que se reflejaba en su nombre: ofrecer encargos digitales por cinco dólares. Desde un logo hasta una traducción, pasando por una descripción de producto o un breve vídeo, Fiverr permitió que personas de diferentes partes del mundo realizaron trabajos pequeños de manera más económica y rápida. Sin embargo, dieciséis años después, la llegada de los chatbots ha cambiado el panorama, dejando muchas de estas tareas al alcance de la inteligencia artificial en cuestión de minutos. Esto ha tenido un impacto notable en las cifras de la compañía en 2026. Durante el segundo trimestre, Fiverr informó ingresos de 97,8 millones de dólares, lo que representa una caída del 10% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta caída incluye un descenso del 15,5% en su negocio tradicional, que se centra en la comisión por cada encargo, y un descenso significativo en el número de compradores activos, que se situó en 2,7 millones, un 21,9% menos que el año anterior.
En el último año, la plataforma ha visto una pérdida del 20% de sus clientes, lo que equivale a más de un millón y medio de usuarios desde los 4,3 millones que tenía en 2022, antes de la aparición de ChatGPT. Las acciones de la compañía, que alcanzaron más de 300 dólares en febrero de 2021, se cotizan actualmente en torno a los 9 dólares, experimentando un desplome del 18% en una sola jornada tras la publicación de resultados a finales de julio. Un hecho que resalta la desconfianza del mercado es la capitalización bursátil de Fiverr, que ronda los 310 millones de dólares, una cifra equivalente a los 308,5 millones que la empresa posee en efectivo y recursos financieros.
A pesar de que el potencial de la inteligencia artificial para realizar muchas de las tareas que hicieron a Fiverr exitoso ya era evidente, la crisis financiera de la empresa estuvo oculta por un tiempo. En 2025, Fiverr registró un crecimiento del 10%, alcanzando ingresos de 430,9 millones de dólares, la mayor facturación de su historia, aunque este crecimiento no provenía de su negocio tradicional. El marketplace, que se encarga de cobrar comisiones por encargos, generó 298 millones de dólares, una cifra menor que los 303 millones de 2024 y los 307 millones de 2023. El verdadero crecimiento se produjo en la sección de servicios, que recaudó 133 millones de dólares, un 51% más que el año anterior, lo que pone de manifiesto la transformación de la empresa.
Fiverr, al cierre de 2022, contaba con 4,3 millones de compradores activos, pero este número descendió a 3,1 millones en 2025, lo que representa una disminución del 27%. Sin embargo, los ingresos totales crecieron notablemente, cerca del 28% en el mismo período. Esto indica que la compañía ha sabido aumentar su facturación mientras disminuye la base de clientes. El gasto medio por comprador se aproxima a los 370 dólares anuales, un 16% más que en el año anterior. Fiverr presenta esto como una señal positiva de que está atrayendo proyectos más valiosos, aunque también refleja un cambio en su base de clientes; están dejando ir a aquellos que demandan servicios de menor valor y reteniendo a un porcentaje creciente de clientes que buscan proyectos más grandes.
La propia directiva de la empresa admite que la mayoría de las transacciones de bajo valor sigue siendo la base del marketplace y que este sector está disminuyendo «más rápido y con más fuerza» de lo que crece el trabajo de alto valor. La competencia no proviene de un rival igual que Fiverr, sino de la realidad de que cada vez hay menos incentivos para que autónomos y empresas utilicen la plataforma para tareas sencillas. Por ejemplo, una pequeña empresa que antes pagaba a un redactor para que creara contenido, ahora puede recurrir a herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, lo que resulta en una disminución de la demanda de servicios ofrecidos en Fiverr. Este cambio también afecta a las comisiones que Fiverr cobra, tanto al vendedor como al comprador.
La reducción de la demanda no se distribuye de manera uniforme en las categorías de servicios. La escritura y traducción han experimentado una caída superior al 24% en el último año, siendo esta la disminución más marcada de la plataforma. Además, Fiverr ha dependido históricamente del tráfico de Google para atraer clientes. Sin embargo, el CEO ha reconocido que los cambios en los algoritmos de Google han afectado negativamente el tráfico que recibe su plataforma. La llegada de soluciones de inteligencia artificial también ha interpuesto barreras entre los usuarios y los servicios de Fiverr.
Ante estos retos, Fiverr ha optado por redefinir su identidad y modelo de negocio. Esti Levy-Dadon, la directora financiera, comunica que la compañía busca dejar de ser simplemente un lugar para ejecutar pequeñas tareas y transformarse en una plataforma que conecte a individuos capaces de integrar la inteligencia artificial y las herramientas digitales con los proyectos que requieren más colaboración humana. Fiverr busca enfocarse en servicios que requieran una combinación de condiciones más allá de los simples encargos, como la creación de departamentos de marketing.
Existen indicios que sugieren que este nuevo mercado tiene potencial. Los proyectos valorados en más de 1.000 dólares ya constituyen el 15% del total de los encargos realizados en Fiverr. La cantidad de clientes que están haciendo este tipo de proyectos ha aumentado en un 13% en el último año. Además, ha habido un crecimiento notable en las búsquedas de agentes de inteligencia artificial y desarrollo de aplicaciones, que han aumentado un 49% y un 92%, respectivamente. Este cambio en la propuesta de valor de Fiverr apunta hacia un futuro en el que la compañía podría reinventarse y adaptarse a las demandas del mercado actual.
Etiquetas: Inteligencia Artificial, Fiverr
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