Una de las principales firmas legales a nivel global ha tomado la decisión de adquirir sus propios servidores de Nvidia, posicionándose entre las primeras grandes corporaciones no tecnológicas que controlan directamente su infraestructura de computación. La meta de esta inversión es poder procesar información sin intermediarios, a diferencia de lo que han hecho otros despachos de abogados que utilizan herramientas como Harvey o Legora, que operan sobre la infraestructura de proveedores en la nube. Aunque estos servicios comerciales aseguran contratos corporativos con garantías de privacidad, la información sigue siendo enviada a servidores externos, lo que genera inquietudes en despachos que manejan secretos comerciales y litigios de gran sensibilidad.
Rene Mendoza, director de información de Latham & Watkins, explicó que en ocasiones gestionan datos tan sensibles que la firma prefiere no enviarlos a ningún proveedor en la nube. Esta reticencia puede haberse visto incrementada tras las controversias relacionadas con OpenAI y Navier-Stokes. Con la compra de servidores propios y su adaptación para ejecutar modelos abiertos, la firma logra aislar completamente el procesamiento de datos. Así, documentos sensibles, como contratos confidenciales o transcripciones de reuniones, se procesan localmente, evitando que cualquier dato salga a internet.
La búsqueda de la confidencialidad ha guiado esta decisión, aunque no es la única razón. El coste a largo plazo también ha sido un factor determinante. Durante el inicio de la adopción de la inteligencia artificial generativa, muchas herramientas ofrecieron precios bajos o tarifas planas para captar mercado, pero esa fase está cambiando hacia modelos que se basan en el consumo real de capacidad computacional. Con el aumento del uso de análisis de textos entre los abogados, los gastos mensuales por uso de estos servicios han crecido de manera rápida y a menudo impredecible. La adquisición de hardware transforma este gasto variable en una inversión fija, permitiendo a la firma prever sus costes.
A pesar de la considerable inversión inicial necesaria para estos servidores, permite a Latham & Watkins maximizar su uso sin preocuparse por la cantidad de peticiones que realicen sus empleados. Esta medida podría tener implicaciones significativas para la industria tecnológica. Si las grandes empresas con recursos suficientes descubren que pueden obtener resultados comparables con su propio hardware, la dependencia de software como servicio podría verse amenazada.
Aunque las soluciones comerciales más avanzadas siguen siendo superiores para tareas generales, un modelo abierto bien ajustado y entrenado con archivos históricos de la empresa puede proveer la precisión necesaria, garantizando al mismo tiempo la privacidad. Sin embargo, gestionar servidores de inteligencia artificial fuera del entorno tecnológico tradicional presenta retos operativos evidentes, como el espacio acondicionado, la refrigeración continua y un suministro eléctrico estable. También se necesita personal técnico cualificado para mantener la seguridad y eficacia de la infraestructura y sus modelos.
Para despachos de menor tamaño o empresas que no cuentan con grandes ingresos, esta inversión se considera inviable y, por tanto, la subcontratación en la nube seguirá siendo la opción predominante. La iniciativa de Latham & Watkins puede servir como guía para otros sectores que enfrentan dilemas similares, como la banca de inversión, la industria farmacéutica y las aseguradoras, todas ellas manejan grandes volúmenes de información crítica y corren el riesgo de filtraciones que superarían cualquier ventaja operativa de una solución externa.
Este cambio podría ralentizar el avance de la inteligencia artificial a largo plazo, ya que, si más empresas comienzan a usar modelos locales, se dificultará el entrenamiento de los modelos principales al no querer compartir su información. Latham & Watkins, siendo una entidad jurídica tradicional y conservadora, al optar por adquirir procesadores de Nvidia para crear su propio entorno de inteligencia artificial, indica que las empresas están madurando en su postura respecto a la IA.
La conversación ha cambiado de centrarse en qué modelo de lenguaje proporciona respuestas más rápidas a cuestionar en qué servidores físicos se almacena y bajo qué control queda la información confidencial de sus clientes.
Etiquetas: Nvidia

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