La tentación de copiar en exámenes o pedir ayuda para tareas difíciles ha existido desde siempre, pero en la era digital, este fenómeno ha alcanzado un nuevo nivel de profesionalización. Kenia se ha convertido en un referente en este ámbito, destacando la figura de los escritores fantasma. Un reciente reportaje narra la historia de Teresios Bundi, quien se trasladó a Nairobi en 2011 para estudiar en la universidad y, casi sin querer, comenzó a escribir trabajos académicos para estudiantes de Estados Unidos y Reino Unido. Su primera tarea le informó 7 dólares, lo que le llevó a abandonar su carrera en salud pública para dedicarse plenamente a la redacción. Con el tiempo, Bundi fundó una empresa que empleaba a otros estudiantes en busca de ingresos extra, alcanzando a redactar hasta 2.500 trabajos y cobrando entre 40 y 70 dólares por cada uno.
Durante el auge de esta actividad, se estima que alrededor de 40.000 kenianos se beneficiaban de este mercado, disfrutando de una vida acomodada que incluía coches nuevos, smartphones de última generación y acceso VIP a las discotecas más exclusivas. Sin embargo, esta situación cambió drásticamente con la llegada de la inteligencia artificial. La aparición de ChatGPT en 2022 transformó el panorama laboral, ya que los estudiantes comenzaron a utilizar esta herramienta que ofrecía resultados similares sin costo alguno, lo que llevó a la desaparición de muchas de estas oportunidades laborales. Bundi admite que «jamás habría imaginado que la IA pudiera lograr esto».
A pesar de la drástica reducción de empleos debido a la IA, un nuevo rol ha emergido: el de los humanizadores de textos. A medida que las herramientas de IA se han vuelto más comunes y su uso se ha expandido, se ha hecho evidente que sus producciones son detectables. Los educadores han señalado que muchos trabajos parecen idénticos, lo que ha llevado a la necesidad de editar los textos generados por IA, asegurando que pasen los sistemas antiplagio sin levantar sospechas. Este nuevo trabajo se convierte así en un contrapeso a la invasión de la inteligencia artificial en el ámbito académico y profesional.
Etiquetas: ChatGPT, Kenia

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