El uso de la inteligencia artificial (IA) se ha vuelto cada vez más común en diversas tareas cotidianas, como buscar recetas, realizar trabajos escolares o preparar presentaciones. Sin embargo, esta creciente adopción no se traduce en una sensación de comodidad entre los usuarios. Un estudio reciente realizado por Gallup revela que aproximadamente el 68% de los estadounidenses que utilizan IA a diario expresan inquietudes sobre su uso. Esta preocupación se acentúa entre aquellos que la utilizan con menor frecuencia, en un contexto de intensos debates sobre los peligros asociados a la IA, el desarrollo rápido de su seguridad y acusaciones de comportamientos anticompetitivos en el sector tecnológico.
El estudio, encargado por Microsoft, abarca actualmente 37 países, donde se encuestó a cerca de 1,000 personas en cada uno entre abril y julio de este año, con planes de ampliarse a un total de 140 países. Es importante señalar que India, Australia y Malasia no están incluidos en los resultados reportados. Las conclusiones del informe colocan a Estados Unidos en una posición de mayor inquietud en comparación con otras naciones, a pesar de que en otras partes del mundo se espera que la tecnología mejore la calidad de vida. Según Gallup, los países occidentales son los más preocupados por la IA, liderando Estados Unidos con un 74% de ciudadanos que manifiestan sentimientos de preocupación, y solo un 36% que prevé que la IA beneficiará al país.
En Canadá, un 29% de los encuestados utilizan IA a diario, de los cuales más de la mitad también expresaron sus temores sobre el impacto de esta tecnología. Globalmente, el 64% de los canadienses que conocen la IA dijeron sentirse preocupados. Este descontento ha crecido a medida que las empresas tecnológicas han despedido a cientos de miles de empleados para invertir en IA, reduciendo así las oportunidades laborales de nivel inicial. Además, se han reportado casos extremos de psicosis inducida por IA, y líderes del sector como Dario Amodei, CEO de Anthropic, han advertido que la tecnología podría eliminar empleos masivamente.
Por otro lado, el panorama es diferente en otras partes del mundo. En Singapur, donde se registró la mayor proporción de usuarios diarios (46%), más del 80% de los encuestados que conocen la IA creen que la tecnología mejorará su vida cotidiana, y un 77% piensa que beneficiará al país. En China, el 35% de la población utiliza IA a diario y la mayoría confía en que traerá beneficios al país. Israel presenta una tendencia similar, aunque el optimismo sobre la IA no siempre se traduce en confianza en la precisión de sus resultados.
Gallup señala que los usuarios diarios de IA tienden a confiar más en sus resultados, especialmente en países con alta adopción como Singapur, Israel y China, mientras que los usuarios menos frecuentes son más escépticos. En Estados Unidos, solo el 45% de los usuarios diarios manifiestan un alto nivel de confianza en los resultados de la IA. En general, solo un 36% de los encuestados confía mucho en los resultados que ofrece la IA.
A pesar de las preocupaciones, Gallup indica que los sentimientos positivos sobre la IA superan a los negativos. En 34 de los 37 países encuestados, la mayoría expresó curiosidad por la tecnología, aunque un número menor se sintió feliz o emocionado. Los sentimientos positivos son más comunes en China (90%), Singapur (89%) y Kenia (87%). No obstante, queda en el aire cómo ha cambiado la percepción en algunos países, especialmente en China, desde que finalizó la encuesta en julio, dado el ritmo acelerado de desarrollo en el ámbito de la IA.
En un contexto de creciente discusión sobre la seguridad de la IA, este tema será uno de los principales puntos de conversación entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro chino, Xi Jinping, en su reunión programada. Chen Yixin, líder del Ministerio de Seguridad del Estado de China, ha señalado que la IA tendrá un impacto sistémico en el entorno político y de seguridad, y que podría amenazar la seguridad política, institucional e ideológica del país.
Pablo Diego-Rosell, científico senior de Gallup, afirmó que una de las conclusiones más claras es que las actitudes hacia la IA son multidimensionales. Las personas pueden ser curiosas respecto a la IA, esperar que sea beneficiosa y utilizarla con frecuencia, al tiempo que siguen preocupadas por ella. Esta complejidad en la percepción refleja que, aunque hay un potencial considerable en la IA, persiste la duda sobre la precisión de la información que proporciona.
En definitiva, el informe sugiere que una mayor exposición a la IA no resolverá por sí sola la inquietud que genera esta tecnología. A pesar de las disputas sobre su lugar y las limitaciones necesarias para su uso, es probable que la IA continúe proliferando, impulsada por las considerables inversiones que recibe.
Etiquetas: Inteligencia Artificial, IA

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